domingo, 23 de noviembre de 2014

ESPUMAS

Burbujas coloreadas de ámbar, ondas rojas y reflejos amarillos salen con la luz y se mezclan en una sola unidad, que se parte en millones nada más tocar el agua, coronan las olas y hacen brillar al mar. 
Huele a sal. 
Se mueven con vida, a su antojo, tanto como su dueño les permite, pues están prendidas por la correa que forma la espuma, arrulladas por la mar, llevándose y trayendo risas y gritos, amores y desamores. 
Las piedras del fondo sonríen iluminadas y la arena se deja transportar de un mundo a otro, suave, quejándose de vez en cuando.

¿Y cómo diría que hay días buenos si no hubiera días malos? 
¿Y qué es un día malo, sino un par de decisiones?  

Las burbujas son marrones y el cielo pasa de gris a negro en segundos. 
Ya no hay ondas, sólo hay enormes olas que parecen querer barrer todo a su paso. 
Luces que quieren partir el océano, ruidos que espantan. 
Ya no huele a nada, ya no puedo ver nada, parece que toneladas de agua cierran mis ojos.
El viento aúlla y remolca el mar, el frío invade las piedrecillas, que no saben a dónde van. La arena se mezcla, es tierra, es sal, es grafito.


Ahora el mundo se ve dibujado, 
en blanco y negro, 
en colores, 
en palabras, 
en idas y venidas, 
en elecciones.
Como tú lo quieras pintar, así estará.
Sólo elige.
Y no te arrepientas, lo pasado, pasado está.



lunes, 17 de noviembre de 2014

VIRUTAS DE MADERA

Virutas de madera caen al suelo
parece que quieren afilar un lápiz
no paran de caer
    virutas...
    madera...
Unos versos que ya jamás podrán escribirse...
Grafito.


Y unos ojos
azules
parece que quieren afilar el aire
cada vez más frío


Y al final no afila
sólo mata
le quita todo su recubrimiento
le despoja de toda vida
y no siente nada.

martes, 11 de noviembre de 2014

VIVIR MURIENDO

Hace ya mucho tiempo que me gustaría vivir en un cuento, su final siempre es feliz y sus protagonistas siempre valientes. Antes nosotros también lo éramos, casi vivíamos en uno, pero con el tiempo, nuestro cuento se volvió más y más oscuro, más y más tenebroso…
Ahora recuerdo temblando con quién y dónde vivo. Aún así, cada noche, después de lo inevitable, saco entre lágrimas nuestro cuento preferido y lo leo, porque me recuerda épocas pasadas, en las que todo era feliz, y eso me da nuevas esperanzas y vuelvo a creer que cambiará, sin embargo, mis moratones siguen ahí, acumulándose, marcándome de por vida… pero le sigo queriendo y sé que él a mi también. Mas todo lo que creo se ve siempre frustrado y voy comprendiendo que no soy la princesa con el príncipe azul que aparecen en mis sueños, la apariencia de mi amor verdadero me engañó y se convirtió en un monstruo feroz sin que yo me diera cuenta.

Hoy por fin he visto que mi cuento está mal escrito, pero tengo fe y creo que seré capaz de volverlo a escribir, yo sola, sin él. Esta noche será la última en la que aguarde mi suerte, sé que me va a seguir pegando, que ya no cambiará… lo único que lo ha hecho es su forma de amarme y he decidido que ya no me gusta, no puedo aguantar más golpes, me merezco algo más, algo mejor. Por eso, a partir de mañana voy a ser la protagonista de mi cuento, que de nuevo cambiará a ser uno feliz. Acudí a la policía y ya jamás estará conmigo, el monstruo por fin ha sido vencido por alguien valiente, porque lo he conseguido, soy la dueña de mi historia.

INVIERNO

Llegó el tiempo en que los árboles fueron blancos,
en que la nieve se quedaba en el suelo y podían formarse muñecos de nieve,
llegó un segundo... y parecía que iba a durar para siempre.

La nieve, blanca, fría, húmeda, tocaba mi nariz, se volvía roja y los besos no llegaban.
Te quise de verdad, no me arrepiento.
¿Por qué hacerlo? ¿Fue demasiado?

Sí, quizás dejé que mi corazón cayera,
mis barreras se descompusieron poco a poco,
piedra a piedra,
ya eran escombros,
sucios como la nieve en la ciudad,
asquerosos.

Tu olor fue como una droga, pero ahora me disgusta.
Y podría volverlo a ser.
Amar no se olvida.

Pero las barreras se han vuelto a alzar,
están reforzadas contra tu nombre,
tienen hierro y no creo que puedas derretirlo,
porque contigo,
todo a sido invierno.


Te llegué a odiar,
pasé por todas las fases,
                            de puntillas,
como si el suelo quemara bajo un puente colgante
                                                             de madera roída,
y quedó sólo la nieve apilada,
el frío de las noches,
el agua en los huesos
               y el calor de tu cuerpo.

Porque el mío,
el mío está tan helado,
que si te atrevieras a chupar
         aunque fuera un centímetro
         como antaño
te quedarías pegado.

Fue divertido.
Pero ya terminó.